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21:36h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

Trujillo perdió el tren

Estos tiempos atrás, no sé si por causa del destino o por tener amigos hasta en el infierno, cayó en mis manos un antiguo proyecto de ferrocarril de velocidad alta, que unía Portugal y Francia. 

Y tenia el siguiente itinerario: fonrtera portuguesa,Valencia de Alcántara, Cáceres, Trujillo, Guadalupe, Mora, Corral de Almaguer, Horcajo de Santiago, Montalbo, San Lorenzo de la Parrilla, Cuenca, Cañete, Teruel, Valderrobres, Horta de San Juan, Mora la nueva, Darnos, Empalme, F.C., Madrid, Zaragoza, Bajo Aragón, Caspe, Tarragona, Barcelona, frontera francesa…

Longitud geográfica: 784`58 Km. y altitud media natural: 244 m.

Este proyecto está firmado en Madrid en marzo 2003 y su autor es el ingeniero Rufino López Martínez de Lizardui.

Dicho proyecto lleva diez años durmiendo en un cajón del Excelentísimo Ayuntamiento de Trujillo, de donde ha sido rescatado para que todos podamos hacernos una idea de lo que hubiera costado el paso del ferrocarril por nuestra ciudad, según este detallado proyecto, el cual fue entregado al entonces ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos, el 9 de abril del año 2003. También se envió una copia al presidente de la Junta de Extremadura el día 28 de abril del mismo año.

Como bien se puede suponer, todo cayó en saco roto y diez años después, seguimos sin tren y el que funciona por Extremadura es para transportar borregos que no tienen prisa por llegar a su destino.

Resumiendo por encima el proyecto, que me ha costado un par de días leer al completo, he podido comprobar cómo estaba todo bien pensado y planeado. Está detallado por tramos y el que corresponde a Trujillo, está encuadrado en el 'Tramo 2'.

Las obras más importantes de nuestro entorno hubieran sido las siguientes:

Túneles: Túnel áreas de Cáceres y Túnel parajes de Sierra de Pedro Gómez. Viaductos en las áreas de los ríos Tamuja y Gibranzos, y áreas del término de Trujillo. Puentes en ferrocarril: Ferrocarril Gijón-Sevilla y en las carreteras: N-630, N-523, N-520 y N-524, además de varios puentes más en carreteras secundarias.

En el proyecto además se tiene muy en cuenta el número de habitantes de todas las localidades por donde debiera de transcurrir dicho trazado. Cuando nombra a Trujillo lo define así:

“Trujillo, 10.587 habitantes. En privilegiada situación geográfica, es centro comercial de la comarca, hace prever aumento de población”.

Consideración: Se trata de una demografía, en su gran parte asentada en ámbito rural con oscilación mayoría de población de 300 a 1.200 habitantes, contadas localidades de cierta actividad industrial que alcancen 8.000 habitantes, muy reducido el número que lleguen a 10.00, 13.000, 15.000 habitantes, contingente superados por las capitales provinciales de Cáceres, Cuenca, Teruel que en su totalidad ha de estar sobre los 700.000 habitantes.

Muy baja demografía para una franja de 754, 58 kilómetros de longitud y 70 kilómetros de anchura que cuenta con recursos para una mayor población. Significar, que su causa no es otra que la falta viaria de comunicación, principalmente por la ausencia de ferrocarril transversal.

Esta incomunicación ha retraído el desarrollo económico y ello en gran parte consecuencia de baja tasa poblacional.

Esta incomunicación ha retraído el desarrollo económico y ello en gran parte consecuencia de baja tasa poblacional. Formula a que ello no subsista es la idea sugerente cuya realidad influirá notoriamente en el aumento demográfico.”

El presupuesto de construcción de este tren de velocidad alta estaba en 14.387.261.376 euros y la estimación del plazo de construcción eran de siete años.

En un cuadro comparativo, este señor añadía que el ferrocarril de Madrid-Segovia-Valladolid con sólo una longitud de 149 kilómetros, costó 1.923.238.734,02 euros.

Además del presupuesto, el proyecto aportaba varios planos por donde transcurriría el trazado, algunos de los cuales indico yo en mi artículo.

Hoy, diez años después de aquel proyecto, Trujillo sigue más muerto que nunca.

Hoy, diez años después de aquel proyecto, Trujillo sigue más muerto que nunca, con su juventud en paro y otros teniendo que emigrar. Seguramente que si hubieran tenido en cuenta este proyecto, hoy en día tendríamos una línea de tren que comunicaría Portugal con Francia, siendo nosotros una de las paradas obligatorias en el camino.

Si por aquel entonces hubiéramos tenido unos políticos valientes, Extremadura hubiera dejado de ser el culo de España, pero seguro que ninguno de ellos tuvo los suficientes huevos, para por lo menos intentarlo.