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02:44h. Miércoles, 26 de Julio de 2017

Siempre he dicho que los años no son buenos o malos, son los acontecimientos que en ellos suceden  los que nos provocan emociones. Por ello creo que este año que ahora parece terminar ha sido un año emocionante.

Emocionar no es otra cosa que conmover nuestro estado de ánimo y, sinceramente, para mi ha sido un año donde mi ánimo ha estado muy pero que muy  conmocionado.

Políticamente, ha sido el año del no saber qué pasará; el año del ”quítate tu pa ponerme yo”; de si hay o no gobierno, el año de “ni contigo ni sin ti”; el año donde hemos visto las cartas de los “trileros políticos” y hemos descubierto cuál era y es su juego. 

¡Cuánto tiempo que nos hubiéramos podido haber evitado y la de malas conmociones del alma, si se hubieran hecho bien las cosas desde el principio! En definitiva, el año en el que las malas artes se apoderaron de los del PSOE y montaron un espectáculo digno del mayor circo del mundo.

En lo político-personal, ha sido un año en que volví a recordar aquellos momentos que, como responsable de IU Extremadura, se tomó la decisión de abstenernos y que de esa manera gobernara la lista más votada.

Hay que ver la de barbaridades que nuestros “amigos” del PSOE dijeron de nosotros y los felices que se pusieron en las anteriores municipales y autonómicas, argumentando que el fracaso de IU Extremadura era consecuencia de esa decisión. Pues ya saben lo que les espera en las próximas... Claro, que yo no soy tan malo y no creo en eso de “cuando las barbas de tu vecino...

A nivel municipal tampoco ha sido un año muy emocionante. Seguramente, el margen de maniobra sea muy escaso, pero aún así la falta de ilusión que se respira en nuestra ciudad, en nuestro ayuntamiento, es palpable. No parece haber buen aire.

A las fechas en las que estamos no tenemos presupuesto, La Relación de Puestos de Trabajo (RPT) aun está sin poner en marcha; “la gente se queja” de falta de claridad en algunas contrataciones; los portales de transparencias siguen sin estar en marcha y la participación ciudadana sigue pensándose que consiste en hacer eventos varios con las asociaciones y que todos salgamos en la foto.

Se me ha encogido varias veces el alma y otras también se me ha ensanchado.

En lo personal si que puedo decir que ha sido un año emocionante, un año donde no sólo mi estado de ánimo se ha conmocionado sino mi alma, mi yo. Se me ha encogido varias veces el alma y alguna que otra, también se me ha ensanchado.

En enero, en Invierno, se nos fue un trozo de la sonrisa de nuestra cara, se la llevó Luis Villa, seguro que allá donde esté seguirá con su mueca burlona y su pícara sonrisa, aún mayor, aumentada por todas las sonrisas que se fueron con él.

El verano nos dejo sin Voz, desde entonces a todos los que nos gusta cantar nos cuesta más entonar. Nuestro Joaquín se llevó algunas notas, pero su constancia, su tesón y su buen hacer nos ayuda a  seguir adelante y dedicarle continuamente canciones, notas y actuaciones. Gracias compañero por todo lo aprendido.

La primavera nos jugó una mala pasada, desde entonces mi amigo Ángel mi amiga Luisi y yo pertenecemos a un club, al que nunca hubiéramos querido pertenecer, un club difícil de llevar, un club al que si te preguntasen si deseas hacerte socio, seguro que dirías que no. la primavera se llevó a tres flores que iluminaban nuestro jardín. La primavera se llevó a Carmen, Lucía y a Angelita, a nuestras madres, y nos quedó huérfanos, sin referentes y con una pena inmensa y el dolor de no poder volver a verlas, darles un beso, un abrazo y decirles "hasta mañana, madre".

Desde entonces, levantarse es un poco más difícil, pero lo hacemos en su honor y con las ganas de vivir que nos enseñaron. En este año, nos han dejado muchos y muy queridos, a todos ellos vaya nuestra emoción más sincera.

A mi, el verano me trajo algo bonito, importante, algo que pude compartir con los míos y aunque la ausencia de mi madre fue notable y considerable, el verano me trajo la posibilidad de decirle a los míos que quería iniciar un nuevo camino, una nueva vida junto a la persona que quería y quiero, junto a quien me ha acompañado en estos últimos años, se levanta conmigo y me hace sentir cada día mejor. La persona que hace que los días sean cada vez más emocionante. Gracias cariño.

En fin, si alguien dice que su 2016 no ha sido emocionante, que lo repase, seguro que encontrará que su estado de ánimo se ha conmocionado en más de una ocasión. El mío, os aseguro que sí.

Salud y buenos alimentos.