Buscar
22:42h. Viernes, 15 de noviembre de 2019
Julio Bravo
Julio Bravo

Observo con cautela la cantidad de comentarios que se han vertido, principalmente por las redes sociales, a consecuencia de la decisión tomada por Julio Bravo de abandonar su liberación como concejal y pasar a dedicarse a la profesión para la que se ha formado.

Profesión que algunos consideramos como la más bonita del mundo.

Bienvenido, Julio, nuevamente a la docencia, profesión que te reportará sin duda un montón de sinsabores, quebraderos de cabezas y malos días, pero que también te hará sentir vivo, útil y feliz en muchos momentos.

No entro en valorar si es el momento o no para tomar ese tipo de decisiones, se trata de una decisión personal y esa es razón suficiente para respetarla.

Permíteme que, desde esta atalaya, te cuente un pequeño secreto que comparto con algunos amigos y algún allegado también.

A mi siempre me gusto esto de la política, siempre pensé en la fuerza y la capacidad de las personas para cambiar el mundo, sino todo, al menos  la pequeña parcela que nos rodea, siempre creí que otro mundo era posible y que podía, con la ayuda de otros, poder transformar la sociedad y encaminarnos hacia un futuro mejor.

Ya de pequeño apuntaba maneras, bien participando en el ámbito escolar como delegado o subdelegado, bien con mi grupo de amigos organizando eventos.

En la época de facultad  comprendí aquello de “la lucha de clases”, “Las reivindicaciones”, lo de "OTAN NO” y, por supuesto, el nacimiento de Izquierda Unida y comencé a sentirme identificado con esas siglas.

Al terminar mis estudios, tocaba empezar a buscar trabajo, eran mejores tiempos que ahora, aunque ya la tasa de paro era abultada y el desempleo hacía mella en la sociedad.

En esa época, un buen amigo me ofreció la posibilidad de participar en política, en un partido ganador y con posibilidad de gobernar en mi ciudad, ello supondría tener una liberación... etcétera. Decliné la invitación y seguí mi camino, participando activamente pero sin una vinculación.

Con el paso del tiempo, conseguí consolidarme en mi trabajo, en mi caso como profesor de Economía en enseñanzas medias, y fue ese el momento en el que decidí dar el paso hacia la participación más activa en política.

Mi buen amigo nunca entendió porque lo hice en ese momento y no cuando él me lo ofreció. Te lo cuento porque creo que tu si lo has entendido, por eso vas donde vas y espero que algún día vuelvas.

Espero que se comprendan bien mis palabras, no quiero decir que aquellos que están en política no tengan que tener un sueldo por ello, en absoluto.

Considero que todo aquel que ejerce un trabajo debe cobrar por él, y obviamente ejercer de concejal, alcalde, diputado, senador o cualquier otro cargo político es un trabajo, por consiguiente debe estar remunerado.

Tan sólo digo que no es bueno hacer de la política una profesión eterna, no es bueno que en el curriculum de alguien sólo aparezcan cargos políticos, por muy bien que uno los haya ejercido.

En política es bueno la renovación, la alternancia, el descubrimiento de nuevos valores, y por supuesto los viajes de ida y vuelta.

Como dice la canción de Chavela Vargas: "Ojalá que te vaya bonito".

Salud y buenos alimentos.