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17:37h. Jueves, 23 de Noviembre de 2017

La terrible máquina de especular se ha puesto en funcionamiento. Esa máquina que pretende dar respuestas a todo y quiere tenerlo todo bajo control.

!Cómo si en esta vida todo fuese controlable, explicable o, incluso, asumible!

Me niego a especular; me niego a buscar sentido donde no lo hay; me niego a buscar respuestas que no me conducirán a nada. Prefiero el calor de la compañía, la certeza del hombro amigo donde reposar, el abrazo fraterno a la madre desconsolada, la empatía con los amigos y amigas y la alegría de los grandes y buenos momentos vividos. Me quedo con tu parte positiva, Luis Villa.

Hace un par de días que vienes trayendo, llorado Luis, a mi memoria un sinfín de recuerdos, la mayoría preciosos, cargados de buenos momentos, que de una u otra manera han hecho una vida.

El recuerdo de tu abuelo, ese gran amigo de mi padre. Dos toros difíciles de torear, o dos caballos de difícil doma.

El recuerdo de tu madre, excelente vecina y amiga siempre de hacer favores; madre de las de siempre, de esas madres coraje que siempre han velado por todo y por todos. ¡Cuánto dolor me produce pensar que estará continuamente haciéndose esas preguntas de las que hablaba al principio!

El recuerdo de tus tías, Carmen y Vito, amigas y compañeras de mi infancia y adolescencia. !Qué buena gente! 

El recuerdo del fútbol, de esas conversaciones absurdas de fútbol que siempre parecían infructuosas pero que en el fondo no eran sino una forma más de comunicarnos. El recuerdo de las tardes viendo al “Ciudad”, que sueño más simpático aquel que se vivió aquí.

El recuerdo de todos tus amigos y amigas, a los que siempre dedicabas la sonrisa perfecta y socarrona, y por supuesto, tu recuerdo.  Esa mirada pícara que tenias para conmigo, siempre con ganas de invitar a una copa, de contar una batalla. Esa sonrisa cómplice entre quienes saben que son como de casa.

Esa es la parte positiva y ahí es donde yo quiero que se pare la máquina de especular, no quiero darle grasa para que funcione más, ni cuerda para que siga ni rumores que la alimenten. Ahí ha de pararse.

Cada día que pasa sois mas los que os vais juntando allá donde sea: Susi Cortes, Pepe la CalleLuis RomeroLuis del Pozo, Alfonso Manzano, Guti... y otros tantos nombres tan queridos, hasta llegar al tuyo.

Son ya muchos, ¡qué jodidos!, los que no habéis sabido o querido esperar. ¡Con la de cosas que aún nos quedan por hacer!

En todo caso, allá donde estéis, tenéis la obligación de llevar a lo alto el nombre de Trujillo, pues, no en vano, cada uno de vosotros sois una parte querida de esta ciudad y, por supuesto, tenéis también la obligación de cuidar de los que nos quedamos aquí manteniendo vivo vuestro recuerdo. Y también de cuidar de vuestras familias, para que su dolor no caiga en saco roto y se trasforme en alegría por haber compartido vida con vosotros.

 No hay consuelo para la familia, para los amigos y en especial para tu madre. Ayúdales a llevarlo bien. Ayúdanos para que cada vez que tu imagen se nos venga a la memoria sea la de tu mejor yo. Para que la imagen que tengamos de ti sea la que nos brinda tu mejor cara.

Un fuerte abrazo.