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22:43h. Viernes, 26 de Mayo de 2017

Llevo días con ganas de ponerme a escribir las sensaciones que me produce el momento político que estamos viviendo en esta mi querida España. Sí, esta España mía; esta España nuestra.

Y es que no es para menos. La cosa no es que merezca una simple reflexión, desde mi punto de vista, merecería una tesis doctoral cuando menos. Eso sí, una tesis amplia, dura y hasta un poco ardua, si me apuran.

"Ejercer la dirección, la administración y el control de un Estado, ciudad o colectividad". Así es como define nuestro diccionario la expresión Gobernar. Y, aparentemente, eso es a lo que aspiran todos los partidos políticos que hay en nuestro país. Pero claro, no parece posible que todos puedan gobernar y, por tanto, según nuestras normas, o nos gobierna quien haya sacado mayoría absoluta, y no hay nadie que pueda hacerle oposición, o bien hay que llegar a un acuerdo para definir quien queremos que nos gobierne.

Pues resulta que desde hace ya casi un año no somos capaces de llegar a un acuerdo sobre quién queremos que nos gobierne y, paulatinamente, le preguntamos al oráculo del pueblo, que somos todos, para que nos guié y nos oriente. Nos preguntan y cada vez,  damos la misma o similar respuesta. “Pónganse de acuerdo y gobiernen” y como no son capaces, pues, nada, nos vuelven a preguntar y, claro, la respuesta que damos es muy parecida y ellos siguen sin saber ponerse de acuerdo.

Estamos más que hartos de tanta ineptitud en nuestra clase política y, sinceramente, no salvo a nadie, a ninguno.

Hartos, estamos más que hartos de tanta ineptitud en nuestra clase política y, sinceramente, no salvo a nadie, a ninguno. Palabrería, mucha palabrería ,es lo que oímos día tras día.

Resulta inquietante que todos los grupos estén de acuerdo en que no quieran que nos gobierne Rajoy, que es muy malo, que esta salpicado por infinidad de casos de corrupción. Pero cuando hay que sentarse para llegar a un acuerdo y decidir quién queremos que nos gobierne, no nos ponemos de acuerdo: que si tu eres muy constitucionalista, que si tu eres muy separatista, que si tu eres muy dogmático, que si tu muy populista..., Y claro, con tantos dimes y diretes se nos olvida el principal motivo: que no gobierne Rajoy y que haya otro gobierno.

Conclusión: la gente acaba creyendo que no lo están haciendo tan mal, que si nos gobernaran aquellos que ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo la cosa sería mucho peor. Por eso, yo creo que volver a otras elecciones supondrá un mayor asentamiento del Partido Popular, y seguramente un mayor número de escaños casi rozando la mayoría absoluta.

Considero, aún a riesgo de equivocarme y de ir en contra de lo que se opina en otros mentideros, incluso en mi grupo político, que la voluntad de los ciudadanos es que los partidos que han sacado menor representación, si en un primer momento no han sido capaces de llegar a un acuerdo, deben de ejercer la oposición, deben de controlar la acción de gobierno, deben de gobernar desde la trinchera que supone la oposición, rearmarse, cargarse de razones y de intenciones y procurar tener mejores resultados en la próxima.

Ahora es el momento de llegar a grandes acuerdos, de reformar aquello que no nos gusta, de cambiar nuestra ley electoral, de modificar la constitución en aquellos apartados que consideremos son necesarios, de llegar a grandes pactos de estabilidad para España, de acabar de una vez por todas con la lacra que supone la corrupción y de limpiar todas las casas.

Pero claro, para hacer eso hay que tener altura de miras, mirar a los demás y no hacia uno mismo; reconocer que gobernar también es hacer oposición, implementar la humildad como un valor más en la política y, por supuesto, pensar más en los ciudadanos, aunque no te hayan votado, que en tus propios votantes. Y tengo la sensación que en nuestro país hay muy pocos políticos, -yo diría que casi nadie-, dispuestos a hacer estas cosas.

En fin, ya vendrán tiempos mejores.

Salud y buenos alimentos