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23:49h. Viernes, 15 de noviembre de 2019
Alfonso Guerra.
Alfonso Guerra.

Seguramente muchos lectores no sabrán de donde viene el titulo de la columna que escribo hoy. Otros, incluido el director de este medio, sí lo recordarán.

La frase la hizo famosa un político español, ya jubilado después de más de 30 años de diputado: el señor Alfonso Guerra.

De este señor, que seguramente hizo muchas cosas muy buenas, quedan en la memoria colectiva un par de cosas, por una parte lo bronco y brusco de sus intervenciones cuando ejercía de oposición, da ahí lo de "dales caña" y la historia de los “cafelitos” de su hermano que, de alguna manera, iniciaron en este país los casos de corrupción, cohecho, abuso de autoridad etcétera, y…., mejor dejamos para otra ocasión.

Ese y no otro es seguramente el recuerdo que la mayoría tenemos de él. Por ello cuando alguien acusa, alude o indica que las intervenciones de la oposición son muy “flojitas”, será bueno que nos indicaran a qué se están refiriendo.

Últimamente parece que se ha vuelto a poner de moda intervenciones a lo “Alfonso Guerra”, y como ocurre con las modas, todos creen que así se hace una mejor oposición. Que se lo pregunten sino a Pablo Iglesias y su “cal viva”, “terrorismo de Estado”, etcétera. Y claro, como ocurre con las modas, todo aquel que no sigue la corriente parece que esta fuera de juego. Y conste que no lo digo solo por la reflexión que hace el director de este medio sobre como actúa la oposición de nuestro ayuntamiento, sino también por sentirme aludido en otros mentideros, blog, faceboook, charlas de bar...

Yo, Joaquín Paredes, o mejor Kin Paredes, considero que no se hace mejor o peor oposición por gritar más o menos, o por ser más o menos bronco, tosco en la intervenciones. La oposición está, además de para controlar al gobierno, para hacer propuestas alternativas, para incidir en la actuación de quien nos gobierna y también para hacer cosas con los ciudadanos, tanto los que te eligieron como los que no.

Hacer oposición algunas veces es un trabajo que se ve poco, es poco gratificante y poco atractivo, vamos, nada que ver con lo de la erótica del poder.

Sinceramente creo que esa labor, mi grupo y yo mismo, la cumplimos en la medida de nuestras posibilidades. Es cierto que, seguramente, nuestro trabajo se visualice poco y que muchos estarían encantados con que continuamente saliéramos en los medios dando “caña” o dando “guerra”, que para el caso es lo mismo. Pero para eso, lo siento, búsquense a otro, o bien, revivan a algunos jubilados.

Yo, mientras mi grupo lo acepte y la gente nos siga votando, seguiré trabajando con la propuesta en la mano, con la alternativa, vigilando que quien nos gobierna lo haga bien y mejorando, en la medida de nuestras posibilidades la vida de mis vecinos y vecinas.

Todo aquel que quiere hacernos llegar propuestas, quejas, sugerencias, alternativas, criticas, o aquello que considere, sabe que tiene a su disposición todas las vías que quiera. Por suerte, aquí nos conocemos todos y sabemos cómo hacernos ver, entender y dialogar.

Es triste que solamente dispongamos del tiempo que se nos permite en los plenos para poder hacer público nuestro compromiso, y se nos valore tan solo por eso.

Considero injusto hablar de atonía en el ejercicio de la oposición, pasotismo, auto complacencia o Fair-play. Pero, claro está, en este mundo existen tantas opiniones como gustos o colores, y como sabemos estos son infinitos. Y como dice la sabiduría popular “No hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que quien no quiere oír”.

Por cierto, y como decía el otro,”Sin acritud”

Salud y buenos alimentos.