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23:47h. Viernes, 15 de noviembre de 2019

Había una vez un granjero muy pobre llamado “Gobernantes” que se pasaba todo el día soñando con hacerse muy rico.

Una mañana estaba en el establo, soñando que tenía un gran rebaño de vacas, cuando oyó que su “pueblo”  lo llamaba.

- ¡Gobernantes, venid  a ver lo que he encontrado! ¡Oh, éste es el día más maravilloso de nuestras vidas! Al volverse a mirar a su “Pueblo”, “Gobernantes” se frotó los ojos, sin creer lo que veía. Allí estaba su “pueblo” con un “Turismo” bajo el brazo y un huevo de oro perfecto en la otra mano.

El pueblo reía contento mientras le decía:

- No, no estás soñando. Es verdad que tenemos un turismo que pone huevos de oro. ¡Piensa en lo ricos que seremos si pone un huevo como éste todos los días! Debemos tratarlo muy bien.

Hasta aquí una versión más o menos libre del famoso cuento de la gallina de los huevos de oro, adaptado a la situación del turismo en nuestra ciudad, el problema, es como sigue y acaba el cuento. 

Por cierto, si en vez de turismo ponemos la palabra “Construcción”, también encontramos una sencilla explicación a la crisis de nuestros municipios, regiones y estados.

Si recordamos el cuento, seguía más o menos así:

-Es demasiado tiempo -anunció una mañana-. Estoy cansado de esperar. Está claro que nuestra gallina (Turismo, construcción... etcétera) tiene dentro muchos huevos de oro. ¡Creo que tendríamos que sacarlos ahora!

Su mujer (el pueblo) estuvo de acuerdo. Ya no se acordaba de lo contenta que se había puesto el día en que había descubierto el primer huevo de oro. Le dio un cuchillo y, en pocos segundos, Eduardo (gobernantes) mató a la gallina y la abrió.

Se frotó otra vez los ojos, sin creer lo que estaba viendo. Pero esta vez, su mujer no se rió, porque la gallina muerta no tenía ni un solo huevo

- ¡Oh, Eduardo! -gimió- ¿Por qué habremos sido tan avariciosos? Ahora nunca llegaremos a ser ricos, por mucho que esperemos.

Y desde aquel día, Eduardo ya no volvió a soñar con hacerse rico.

Todo esto viene a colación con el debate que hace poco, tuvimos en un pleno municipal, sobre el tema del turismo en nuestra ciudad.  A mi, personalmente, se me venía a la cabeza este cuento tan famoso y que tan bien se explica a nuestros niños y niñas para que entiendan el concepto de avaricia.

Y yo me pregunto ¿No estaremos tratando de exprimir nuestra gallina de los huevos de oro? ¿No se cansará la gallina o agotaremos el filón antes de tiempo?

Para que no nos ocurra eso, proponemos huir de ideas felices o ideas estrambóticas que creamos vayan a solucionar de un plumazo nuestra economía. Adelantarnos a los acontecimientos y no que sean estos quienes al final nos guíen.

Lo mejor, como todo en la vida, es pararse a reflexionar, analizar, estudiar, contrastar, proponer, planificar y por último actuar. Eso es lo que a nosotros nos gustaría, empezar a hacer una investigación sería, rigurosa, y participativa sobre las necesidades y potencialidades del turismo en nuestra ciudad, huyendo de lo fácil, sencillo, original o estrambótico y yendo a lo concreto, factible, duradero, necesario y bueno.

No se trata tanto de buscar a alguien, que previo pago de una cantidad más o menos desorbitada, nos garantice algo, que a todas luces no se puede garantizar.

Tampoco de buscar al inversor de turno que te garantice un pedazo de hotel con muchas estrella, de eso estamos también sobrados. Ni del listo que se cree que un campo de golf urbanizando terreno rustico es la solución a nuestros males.

Como todo en esta vida, el turismo también tiene algo de aleatorio y algunas veces se triunfa sin saber porqué.

En todo caso nuestra propuesta pasa por acudir a los que saben, a los que estudian los fenómenos turísticos y colaborar con ellos en una investigación conjunta y participativa.

Digamos que nosotros, el pueblo de Trujillo, tenemos la materia prima, la universidad dispone del conocimiento, y nuestros gobernantes solo tienen que poner esa materia prima al servicio de la investigación, provocar ese estudio, realizar el plan, compartirlo con el pueblo y finalmente ponerlo en práctica.

Se nos antoja que solamente de esa manera la gallina puede volver a dar los huevos que de ella se requieren.

Salud y buenos alimentos.