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19:19h. Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana

Atónito, maravillado, desconcertado, pasmado, sorprendido, patidifuso, boquiabierto, ojiplático y, seguramente, podría poner algunos adjetivos más para referirme al espectáculo que pudo verse y vivirse en la sede del PSOE, el pasado sábado día 1 de octubre.

Es verdad que las organizaciones están formadas por personas y que las personas tenemos comportamientos y por lo tanto las organizaciones a veces se comportan como las personas que las forman y que de no ser así serían organizaciones muertas. Pero lo del otro día es para hacérselo ver.

No soy muy dado a meterme en cocina ajena y nunca me ha gustado, allá cada uno con sus cosas. Pero en este caso, me apetece hacer alguna reflexión al respecto, sobre todo porque en mis carnes he sufrido una situación muy muy parecida. Y claro, hubo algunos de los que ahora están en pleno meollo, que se atrevieron a opinar, decir, especular y hasta decidir qué teníamos que hacer. Yo no soy tan valiente, me quedaré en una reflexión muy superficial.

Hace unos años, siendo secretario de organización de IU Extremadura, me tocó organizar el proceso de decisión sobre qué deberíamos hacer: si permitir que gobernara en Extremadura la lista más votada (PP), para ello bastaba con nuestra abstención, o votar favorablemente (Sí) a un gobierno del Partido Socialista de Extremadura encabezado por el Sr. Fernández Vara.

El resultado ya saben ustedes el que fue: hubo una consulta a las bases y la decisión que se tomó fue la que fue, respetando el sentido de lo que nuestras bases habían dicho.

Me consta que, muchos de los compañeros no contentos con la decisión, abandonaron la presidencia y se dedicaron a hacer daño, mucho daño, provocando una de las peores crisis que ha tenido IU Extremadura, crisis de la que, desde mi punto de vista, aún no se ha salido ni recuperado.

Este tipo de situaciones provoca un daño, a menudo, irreparable en las organizaciones. El problema fundamental es que se traspasa esa delgada línea entre lo personal y lo político y se acaba con agravios, insultos y 'tejes manejes' de los que se sale herido y sin ganas de seguir trabajando.

En nuestro caso, algunos que consideraban que pactar con el PSOE extremeño nos daría buenas prebendas, vieron entrar la pobreza por la puerta y, claro, ya se sabe... Su amor saltó por la ventana.

Aunque la situación no es, en absoluto, la misma, hay ciertas similitudes entre ambos hechos, incluso hay actores que hasta se repiten, entendiendo por actores a aquellos que participan y/o opinan.

Por ello, me atrevo a decir que va a haber muchos damnificados después del 1 de octubre, que hay demasiados cuchillos en alza, que se respira mucho rencor y mucha inquina.

No me alegro, en absoluto, de lo que le está pasando al PSOE. Sería un irresponsable si dijera que se les emplea, que esto es consecuencia de sus malos actos y que España necesita mejores. No creo que sea así. Me consta que en el PSOE hay muchos que se parten, día a día, la cara por su partido, que están trabajando en muchos ayuntamientos entregando su tiempo sin obtener nada a cambio y que les mueve el mismo espíritu altruista que nos mueve a otros.

A mí, me parece que hay que cambiar de actitud, que debemos tener claro que la vida política es pasajera, que es un tiempo que viene y va, y que no se trata de una profesión. Si se piensa otra cosa, ya se sabe, cuando se pierde es difícil colocar a tanta gente y ocurre que “la pobreza entra por la puerta y el amor salta por la ventana”.

Salud y buenos alimentos