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22:46h. Viernes, 26 de Mayo de 2017

Ya nada me queda de ti

No tengo nada más que escribir.
Es posible que tampoco tenga
nada más que decir.

Mi aliento vive quebrado, 
mis versos enmudecidos 
y la luz de antaño se extingue, 
entre horizontes y cavilaciones.

No tengo nada más que decir:
callan los barrios y los astros.

Calla, entre reglones mudos,
la triste voz del poema.

Y mi soledad, 
a fuerza de quererme,
se siente sola y calla imperativamente.

El verso inmortal llega a su fin.

El hombre que camina, 
es ya hombre de escarcha.

La palabra vida muere ahogada 
en la infinita evocación, 
del último pretexto,
de la última contienda,
del último verso de amor.

Ya nada tengo que escribir,
ningún recuerdo me queda de ti.