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21:58h. Viernes, 15 de Febrero de 2019
Estatua orante de Hernando Pizarro
Estatua orante de Hernando Pizarro

En el convento de San Francisco de Trujillo vivieron los frailes franciscanos de la observancia desde el siglo XV hasta su exclaustración en 1836.

Desde entonces, este edificio ha tenido distintos fines militares, como sección de caballos sementales del Ejército y cuartel de tropas. Después, Instituto Técnico de Enseñanza Media y posteriormente, Escuela Taller para la rehabilitación del patrimonio artístico de Trujillo.

No obstante, aún se pueden apreciar elementos de la primitiva fábrica, como la bóveda de medio cañón de cantería que cubre el refectorio de profundis, donde encontramos los escudos de la ciudad y de la Orden, así como el cordón franciscano.

Del primitivo convento, también se conservan algunos vanos, sepulturas en el pavimento y un el patio central doblemente claustrado, herreriano clasicista.

Hemos de destacar que en este convento –en la iglesia primitiva– estuvo el enterramiento de Hernando Pizarro y su mujer Francisca Pizarro Yupanqui, en una cripta que fue tapada durante las obras de adaptación a Instituto.

El enterramiento de ambos, después de la construcción de la iglesia nueva, pasó a formar parte de la antesala del refectorio o de profundis.

…Este Hernando sobrevivió a los dos hermanos murió en España y fue singular bienhechor de este Convento de Truxillo; adonde quiso dexar esta memoria de su sepulcro en testimonio de su persona, y hazañas memorables a todos los siglos”.

Aquí se encontraba la estatua orante de Hernando Pizarro, obra de Sánchez de Villaviciosa, que por esas fechas trabajó en Plasencia en el mausoleo renaciente que alberga la estatua del Obispo don Pedro Ponce de León.

Sánchez de Villaviciosa se encargó de la obra arquitectónica y Francisco Giralte de la estatua, según contrato suscrito en Madrid, el 30 de octubre de 1578.

La estatua de Hernando Pizarro está labrada en granito y representa al caballero arrodillado sobre almohadón, revestido de armadura completa, cuyo peto lleva adornos del Renacimiento.

Fue trasladada al cementerio de la Vera Cruz, y el escudo acrecentado de los Pizarro, también procedente de la cripta, que durante años estuvo colocado sobre la puerta trasera del Palacio de la Conquista, en la calle Hernando Pizarro.

El 11 de julio de 1895 el Ayuntamiento cedió el convento al Ministerio de Guerra, que como usufructuario instaló allí una sección de caballos sementales. Se realizaron obras dejando incomunicada la cripta, en la que estaban enterrados Hernando y Francisca Pizarro, al mismo tiempo que fue cegada.

Antes, el Marqués de la Conquista, don Jacinto Orellana Díaz, consiguió la entrega del escudo acrecentado de los Pizarro que ornamentaba el sarcófago y lo colocó en el dintel de la puerta de servicio de su palacio, tal y como hemos explicado, en la calle de las Carnicerías. Así también rescató la estatua orante de Hernando Pizarro y la trasladó al solar y ruinas de la parroquia de la Vera Cruz, en el cementerio de Trujillo. Estatua y escudo que han sido devueltos por don José María Pérez de Herrasti a la iglesia de San Francisco y actualmente se encuentran en el crucero, en el muro del Evangelio.