Buscar
22:48h. Viernes, 26 de Mayo de 2017

Las de Trujillo pasaron, igual que las de La Piedad, Santa María y Belén. El resultado final ha sido alcohol a riadas, suciedad, ruido, mala educación, destrozos en el ambiente urbano (no hay mobiliario apenas) y un olor nauseabundo en cualquier rincón que se extendía hacia donde los orines discurrían.

Hay que replantearse esta forma de diversión. Sacar del casco histórico, la Plaza Mayor y alrededores, del centro de Belén y demás lugares las nuevas formas de diversión que son sólo ruido y alcohol.

No hay nada, absolutamente nada que justifique estas barbaridades que todo lo enfangan. Esto no es futuro para la ciudad. No se habla de tradiciones, de actos culturales, conciertos extraordinarios... nada de nada.

Sólo hay alcohol, drogas y ruido.

Sáquenlo de la ciudad, llévense todo fuera, al campo, y mantengan la ciudad en paz, que nada les ha hecho.

Claro, hacen falta ideas y querer a la ciudad, y eso anda escaso.