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01:45h. Jueves, 17 de Agosto de 2017

Nos hacemos viejos irremisiblemente. Apalancamos las manías y nos resistimos a dejar de conducir, a no ver a los amigos, a meternos en casa y a ver sólo lo que nos permite la televisión. Queremos ser los de siempre, y no nos lo permite el cuerpo, pero tampoco nos ayuda el Ayuntamiento.

No entiendo cómo no hay un autobús que recorra las Huertas de la Magdalena, Huertas de Ánimas y Belén constantemente para llevarnos al centro de Trujillo, a reunirnos con los amigos o a hacer cuatro cosas que no dejan de ser trascendentales para nuestras vidas, porque queremos seguir siendo útiles y no tener que tirar de los hijos para todo.

A lo mejor es caro, no digo que no, pero hay determinados servicios que deberían ser considerados imprescindibles en poblaciones como la nuestra que envejece sin parar.

Una idea más para que la archiven en su cajón.