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15:58h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Salgo poco porque mi nieto se ha ido a vivir fuera. Sus padres aquí no encontraban futuro y me he quedado solo. De vez en cuando paseo por San Lázaro y otras veces me llego a los lavaderos, o subo hasta Santa Ana, o voy hacia las Huertas de la Magdalena y he reconocer que somos los ciudadanos unos sucios.

El campo que nos rodea es una de las maravillas de España, pero lo tenemos arrasado. Me encuentro toda clase de objetos abandonados, plásticos, sacos de piensos, ruedas, somieres, lavadoras viejas, botellas de cristal, latas de bebidas, ropas, colchones... y la porquería nos invade.

¿Tanto cuesta sentirse ciudadano?

No dejen que intervenga el Ayuntamiento por favor. Ellos lo pondrían peor.