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08:45h. Miércoles, 22 de Mayo de 2019

Cualquier cosa que se quiera emprender en Trujillo, sea lo que sea, está sometido a la rigurosa vigilancia de los entes locales (entiéndase Ayuntamiento Policía Local, que van por separado) y todos los emprendedores son el objetivo más claro de denuncia, coacción y amenaza por parte de las instituciones mencionadas.

Si no es por el cartel, es por el permiso. Si les caen mal a los policías, la denuncia por respirar te cae irremisiblemente con unas cantidades escandalosas, si se les ocurre pintar la fachada les piden permiso de obra y denuncia al canto si no la tienen, podar, recoger restos, aparcar un camión para descargar muebles, es motivo de encrespamiento para los municipales, que están como avispas rabiosas para denunciar.

El Ayuntamiento no pasa ni media licencia de apertura de nada si no son amiguetes o conocidos, y el malestar se propaga como el fuego en pasto seco.

Es difícil vivir aquí. No tengo edad para tanta lucha, pero no puedo callar porque a los míos no se les deja en paz a fuerza de multas injustificadas, amenazas y coacciones. 

No me extraña que la gente se marche. Ya no somos 10.000 habitantes y es muy importante para el presupuesto. Que se lo piensen.