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08:03h. Miércoles, 22 de Mayo de 2019

Cuando recibo el importe del recibo del agua que consumo miro el grifo, lo abro y espero a que salga un chorro de oro fundido de 24 kilates. Vana esperanza. Sale agua monda y lironda.

Alucinante el precio del agua de esta ciudad. Alucinante el parque móvil de la empresa distribuidora. Alucinante la infalibilidad de los trabajadores que jamás se equivocan: sus contadores son perfectos, sus recibos se duplican pero hay que demostrarlo con notario, sus cuentas se engordan de acuerdo con disposiciones internas entre ellos mismos, las lecturas han de ser puntuales cuando les apetece y si las haces tú, van y te revisan ellos porque no se fían, y además te aplican demoras e intereses.

Un desmán consentido por gobiernos municipales que no quieren problemas que puedan afectar a los ciudadanos mientras a ellos las arcas se las sigan saneando.