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02:43h. Miércoles, 26 de Julio de 2017
El Muelle, el peligroso juego de ruleta rusa sexual que está preocupando a España.
El Muelle, el peligroso juego de ruleta rusa sexual que está preocupando a España.

Ya la noche depositó las inmundicias del día. Calma precisa enfrentada a la evanescente presencia del diurno paso. En su intangible momento, el pensamiento trata de absorber los reproches aprehendidos, vomita las ideas y las ordena en estantes dispuestos para la creación.

En este reproche de palabras, la cabeza fluye entre frases inconexas y, con dispar entendimiento, algunos logros se alcanzan. Lento movimiento el que confluye con el objetivo. Pesado discurrir de los minutos sin que brote nada. Ni musas ni trabajo van logrando dar forma a una pretendida opinión.

Así, los minutos se difuminan y los cafés son compañeros de mesa. El plexo es hoguera vanidosa quemando al hereje que pretende arrimar el ascua. Se solapan los instantes y la inclemencia sobre el suelo hipotecado clama sobre el tipo del banco. Que dislate al observar que un terremoto económico legal pueda despertar otras iras de poder. Cargando los actos jurídicos documentados como los gastos vacuos de notarios y registradores sobre los que soportan siempre los chuzos en tierra extraña.

Cuando nunca dieron opción, ahora aparecen luciérnagas que alumbran el bosque y su entramado. Hace años lo sabían. Permitieron, provocaron y auspiciaron. Bruselas ha sido la señal. Bochornoso, más bien, evidenciando lo que ya sabíamos: que los poderes están cada vez más politizados y que la ética hace años no se da en ninguna clase académica.

Los planes de estudio debilitaron las humanidades y la filosofía fue marcada con el hierro del proscrito. Que siempre su silencio fue culposo y taimado. Cómplices de un ensañamiento incomprensible y con el fin último del derribo de una clase media vivaz. Ampliando diferencias y sojuzgando económicamente a unos ciudadanos cada vez más débiles. Siempre como un 'Rey Sol' con el beneplácito y el imperativo divino, en este caso oligárquico, por no decir de castas consentidas. Persigue la nocturnidad los aquelarres escondidos.

Unos púberes juegan a una ruleta rusa dejando en paños menores a los hippies del amor libre.

En una amplia habitación, unos púberes juegan a una ruleta rusa dejando en paños menores a los hippies del amor libre. Sentados en derredor, unos chicos con su pinga enhiesta al aire esperan con ansiedad, mientras una pretendida ninfa va introduciendo cada falo después de unos movimientos de cadera. Sigue con su ritmo hasta que la suerte del trote hace explotar las duras mazorcas. El jovencito que primero logra que su fluido se disipe, pierde.

A veces, el sacrificio es la maternidad de la vestal ofrecida como sacrificio al juego de pasar la bomba hasta que explote. Todo ese morbo puede convertirse en una orgiástica consecuencia de nacimientos no deseados, abortos precipitados o enfermedades venéreas. Son los tiempos que van marcando los ritos mientras los tutores no consienten las críticas preceptivas. El alba es la sangre derramada en el anochecido terreno. Quizás sea exagerado, pero la noche encierra sus dudas y la noticia tenga certeza aunque sea parcial y precisa de solo ciertos grupos. Siempre está de más generalizar. 

Como criterio de noche en blanco, no sé qué parte tendrá de ensoñación y qué parte de verdad en las frases obtenidas en la recogida crepuscular. Pero reafirmo, pues, el silencio y la meditación como enseñanza nocturna, sin censores ni inquisidores que puedan borrar tu discernir entre las brumas de la madrugada. 

Enero da forma y las fiestas ya concluidas dan paso al cotidiano afecto que guarda secretos y miedos. Ataviados con nuevas ilusiones el mérito sea del noticiero positivo, ya que se espera un año complicado. La noche arrope nuestros desvelos y nos enfoque con atinado gesto a pesar del insomnio de muchos ciudadanos. 

Espero pronta visita. Mientras tanto aprovechen los instantes y disfruten en mi ausencia.