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01:39h. Jueves, 17 de Agosto de 2017

La Marcha contra el Cáncer será nuestra victoria

FOTO: Helena BARRADO GONZÄLEZ.
FOTO: Helena BARRADO GONZÄLEZ.

Este verano se hizo largo y más cálido de lo soportable, de un calor pegadizo que te va golpeando, Restañando cada día las fuerzas en fresca fuente. Pero de escasa efectividad como la amenaza del termómetro herido, hirviendo en la angustia de los días.

Con el secarral por bandera y la desazón en el interior, el hombre conserva su conserva en remojo y sombra. Justo en remojo y sombra se espera el frescor otoñal.

La noche come las horas y la oscuridad se va haciendo fuerte en la premura de los días, como una verdad entregada al fuego que la purifica los motivos nuevos de temporada son asideros de ilusión. 

Como la ilusión de una marcha. La marcha teñida de rosa y las fuerzas como un hombre solo. La unión hace la fuerza y la causa se hace justa y audible en su expresión, más si la circunstancia une y atañe de una manera u otra a todos los presentes. Por los caídos, por los que siguen, por los que luchan, por los que vencen. Así, pues, unidos todos en el evento las razones para la lucha se multiplican y el ánimo exponencialmente crece en la amalgama de personas que pisan el suelo de nuestro territorio. En la epidermis de la tierra y en la frontera de los sentimientos. 

Con la prueba tangible en los kilómetros recorridos por la marcha, la evidencia de que las nobles causas siguen moviendo el mundo son las que permiten atisbar cierta sonrisa en mi rostro a pesar de mi escepticismo vital. Tanto como el afecto de los saludos y demás circunstancias sociales que me hacen seguir creyendo en el poderoso influjo de la raíz, en el gesto de los encuentros y en el atisbo de relaciones enturbiadas en la plenitud de los días de nervio, adolescencia y juventud canalla, que se atemperan con el paso de los años para posar en un reposo de años y consentimiento de manos tendidas. 

La marcha contra el cáncer celebrada el pasado domingo en Trujillo es un poderoso motivo para crecer y creer.

La marcha contra el cáncer celebrada el pasado domingo en Trujillo es un poderoso motivo para crecer y creer. Sostener la sonrisa al viento, ser positivos e ilusionarnos con la victoria. 

Por todos ellos y por los que luchan junto a ellos van dedicadas mis líneas. Y a todos ellos gracias por los pasos y kilómetros vencidos.

Como siempre disfruten de mi ausencia hasta nuevo encuentro.