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12:15h. Lunes, 23 de septiembre de 2019

La esperanza calzó su pasado y en el presente olvidó sus zapatillas. Cuando acordaban los desacuerdos y la ilusión no era un jarrón de flores marchitas. En mayor medida, las ansias eran fuerza y voz de una independencia mental, acorde con los principios demócratas en los que quiso creer.

Como cuando niño comprendió de silencios y buenas intenciones. Como la humildad que no dejo de llevar con la dignidad del valedor de sus principios. Hacedor de sueños y credenciales en los valores que pronunció.

Ya las siglas y las sopas de letras dejaron de tener la cercanía y familiaridad en la que confió. Los testimonios mundanos eran descrédito y crédito de nuevos movimientos. Pertrechado de un criterio y con las papeletas dentro de los sobres, las cámaras aguardaban el voto ciudadano. Sufragio universal era ansiado en las sedes de los partidos. Las cábalas y los entuertos, los insultos y los desprecios carecían de sentido. Lo importante era el ejercicio del voto. El futuro dentro de las urnas. Los candidatos plegados a la cercanía. Con la consigna por bandera y el deseo de que el sistema hubiera aprendido. 

Caló su sombrero, con la apostura más digna y acompañado de su mujer, con el orgullo que da. Fueron a cumplir con su derecho. Andarían hacia el colegio electoral, soleado día de sutiles esperanzas. Andarían con paso firme y con la mejor de sus sonrisas votarían. Como ellos, todos y cada uno de los votantes eran uno más papeleta en mano y en igualdad de condiciones su voto tenía el mérito de sus deseos y anhelos.

Por eso, debemos ser agradecidos a todos y cada uno de los ciudadanos que votaron, porque aunque luego, empapados de cinismo todos los partidos y candidatos ganarían. Pero sin los votantes la democracia no sería mayor de edad y los políticos sin los votantes no hubieran podido hacer lo que han hecho. 

Ahora espero por el buen futuro de España, que se tome en cuenta a todos los ciudadanos de este país y no sólo saquen provecho sobre tajada ajena. Y su provecho sea bueno para todos porque ese debe ser su objetivo. Así pues gracias por concursar, gracias por su voto y enhorabuena por la democracia.

En espera de nuevas líneas para nuestro encuentro, disfruten de mi ausencia.