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02:43h. Miércoles, 26 de Julio de 2017

Necesitaba silencio. Las compostura descompuesta. Necesitaba que los arrapales estuvieran tras el cinto. Necesitaba huir al arrabal de mi lado más íntimo.

Decidí con la simpleza de la acción socorrer mi presencia con la actitud del ausente. Recopilar las ideas y dar descanso a la intuición para buscar a la musa destronada.

Quizás recite los versos más tristes esta noche.;quizás contemple el ritmo del verano como un deseo. Pero la sola sensación de libertad calma las picaduras infinitas de los renegados.

Como los pobres venidos a ricos, los carentes de poder que alguna vez tienen el consentimiento de tenerlo. Esos condenados al destierro de las emociones, abocados a la frialdad y al ego equivoco de los hacedores de fragancias destempladas, de olor nauseabundo y coraje errado. 

La vuelta al ritmo costumbrista del legado castrante y castrense con olor rancio de siglo XIX es larva de interrogante y silencio medroso que cautiva talentos y mitiga ideas. No es burlar al Burlador de Sevilla, que ganas da, pero el rincón de pensamiento y abstracción es tan necesario para esquivar los insolentes envites de los esbirros del materialismo y el pulcro sabor de los ceros en movimiento salvando las cuentas de resultados a costa de cercenar las vidas de los humildes y dinamitar cualquier logró futuro por humano gesto.

Así usan la gestión de los recursos humanos sin valorar a nada ni nadie, sin porvenir de gratitud y con la prepotencia instalada en la cara de bobos que dan ganas de arrancarles la mueca y enviarles a las cloacas del averno. 

En ese estado confluyen nuevas disposiciones para seguir utilizándonos a las marionetas en las que nos hemos convertido. Al signo inequívoco de los romanos para amansar a sus fieras, la gleba es domeñada como siempre por los juegos de pelota; los experimentos de grandes hermanos y por una jugada evolutiva que encierra o persigue el mismo fin.

La búsqueda incansable del muñegote o tamagochis son el efecto placebo para saber que España va bien. Con esta pérfida idea de alucine y pergeñada por el maquiavélico Lucifer el pueblo llano yace plano y las ideas virtuosas disipadas. Todos como rebaño y como los evangélicos siguiendo la fe vestida de holograma en espanto de muñecajos. 

El tiempo pasa y España sin barrer. Juego de tronos en poltronas de ególatras figuras.

Mientras tanto, venga que dale el tiempo pasa y España sin barrer. Juego de tronos en poltronas de ególatras figuras. Espantapájaros de representantes en la voz de los electos. Carcajadas consabidas al designio de un próximo 25 de diciembre. Los bravos siguen con la consigna de una idea aberrante de democracia.

En un año sin ideas, con la imagen por bandera descabalada y cualquier acertijo es quimera de centro derecha. La vanidad mal entendida y el ego agigantado de la cerrazón en la zurda del espectro con la negativa por guión. 

Así pues hagan cábalas y consignen la idea de un nuevo vodevil. Sean sanos en su pensamiento y desquiten cualquier pesquisa porque el razonamiento no existe y las cábalas juego de infantes sean.

Verso a verso el sueño del iluso sea y en acérrimo voto de nulidad sea contemplado si en plegaria democrática no sean comprendidos.

Así, pues, bienvenidos sean a una nueva representación y como siempre, disfruten de mi ausencia.