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22:43h. Viernes, 26 de Mayo de 2017
¡Feliz año 2017!
¡Feliz año 2017!

Procelosa noche que exalta las razones de vida. En la madrugada las historias son nuevas venturas que remarcan la efervescencia de la sangre. Con el aliento del irredento, la función debe continuar.

Tras un año de luctuosa imagen en clave musical, iconos y artistas se despiden de los trágicos sucesos que han conmocionado el negocio. Como la última Navidad del cantante que escribió dicho himno navideño. 

Un muerdo en la yugular y un disparo en el pecho para garantizar los rayos y truenos que constaten que la factura tiene a veces vicios caros. Quizás, el estrellato es una firme condena para los inseguros de corazón.  

El final de año se acerca y la última cena estación de vidas cruzadas. Muchas miserias que solventar y los tragos pueden reventar las tuberías familiares por una lagrima mal digerida o un desplante casual.

Si es que no hay nada como criticar a los demás entendiendo la ley del embudo como derecho exclusivo de su beneficio. 

Ya que la sociedad cayó en la tentación de yankilandia y Santa Claus ríe desde su atalaya, los Reyes se desaniman porque su camino es angosto y poco agradecido. Cambalache existencialista que muda la ropa desde 'Halloween' hasta la Cena de Acción de Gracias sin que nadie mute por una palabra de oprobio y maldicen si alguno de los patrios ujieres se despistan en alguno de los tradicionales actos.

Si es que no hay nada como criticar a los demás entendiendo la ley del embudo como derecho exclusivo de su beneficio. 

Muchos sentirán o podrán atacarme porque entenderán mi contrariedad. Pero mis gustos musicales en lo referente al rock y al 'soul' no mezclan la disposición ni enturbian nuestras raigambres culturales. No existe una imposición mercantilista como en las expresadas anteriormente, aunque no deje de ser también una manera de entender la vida. Pero no necesita de lo masivo y de la fagocitacion. Es capaz de entender los conceptos desde el 'ghetto' y sorprender en su mezcolanza. 

Hora de quitarse lastre. Las energías dañinas del pasado y hacer algún reencuentro festejado. A pesar de los sillones vacíos, de los fantasmas que acumulan nuestro subconscientes y de los lunes que se acumulan con la pérdida de tiempo de unos papeles que no tienen remite agradecido.

A pesar de las referencias y de las pocas distancias cortas que se disponen en el cara a cara del cuadrilátero diario. Ilusiones que plantar para afrontar un nuevo año, por supuesto, con la mejor de las intenciones. Intentar visitarles más a menudo a través de esta columna.

Este último año ha sido  complicado cumplir con la asiduidad que hubiera gustado. Motivos de romántico pero agradezco sus visitas. Otra forma de sentirme vivo.

Así, pues, que el año sea benévolo con sus personas y que la avaricia no sea escenario de sus ansiedades. Cumplan con la cena de fin de año y no se atraganten con envidias. Les dejo pues con un simple pero eficaz: Feliz año nuevo 2017.