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16:05h. Domingo, 18 de agosto de 2019

¡Para lo que hemos quedado!

Oficina de Turismo, en la plaza mayor de Trujillo.
Oficina de Turismo, en la plaza mayor de Trujillo.

¿Conocen algo más retro que presentarse al Festival de Eurovisión o actuar en Horteralia? La primera ocurrencia de nuestro flamante equipo de gobierno local en materia de turismo, ha sido lanzar toda una campaña  popular para lograr ser una ‘Maravilla Rural de España’.

Ha sido el “parto intelectual” del primer edil, Alberto Casero, a la sazón responsable del área de Turismo desde que en la presente legislatura decidiese atribuirse la cartera él, personalmente, a la vista de los candidatos del equipo que quedaban para asumirla.

El Ayuntamiento se ha comprometido con la empresa Toprural -y con él todos los establecimientos hosteleros de la ciudad que tendrán que pagar su cuota anual-, a cambio de que ellos nos nominen con el grandilocuente titulo de “Trujillo Maravilla Rural 2015”. ¿Y eso, qué es lo que es?

¡Y Casero se ha lucido! Es más una iniciativa propia de la improvisación, por no utilizar un calificativo más grueso, que del rigor que se le supone a una propuesta que contribuya a mejorar los índices de progreso que necesita esta ciudad.

Hemos pasado de aspirar a reconocimientos universales, como el fallido ‘Patrimonio de la Humanidad’ por la Unesco, a promover candidatura a concursos de medio pelo, de portales privados que no les conoce 'ni el Tato', y no son sino artificios surgidos de las redes sociales que tienen más que ver con el ruido electoral que con un planteamiento económico solvente y rentable para la ciudad.

Nada que ver con proyectos que generen empleo, que incentiven la actividad comercial, que atraigan turistas que llenen los hoteles, que se beneficien las industrias paralelas, etcétera.

Y sólo faltaría que, al final, hubiera que pagar por lucir tanta pompa. ¡Peores atropellos se han visto! Claro que, a la vista de lo que está sucediendo, es seguro que habrá que pagar.

Los hosteleros vienen soportando estoicamente la inutilidad de quienes rigen el turismo de la ciudad.

Tan chapucera y mediocre ha sido la idea de Casero, que ha sentado como una 'patada en las partes' a los hosteleros. Con razón, el sector trujillano, que desde hace años viene soportando estoicamente la inutilidad de quienes rigen el turismo de la ciudad, se ha hartado y 'echa humo' porque el alcalde, sin consultarles, les ha obligado a apuntarse a Toprural, un buscador online de pago de casas rurales, como si fuera un impuesto más. Pero no se trata de la Guía Repsol o Michelin, sino de una que a Casero le ha apetecido, como podría haber sido Ruralka, Rusticae, Hoteles con Encanto, o Trivago, que es más conocida y tiene anuncios en televisión.

Algo como sencillamente participar a través de Internet y sin rigor alguno, no puede ser la panacea que nos quieren vender para solventar los cada vez mas exangües datos del turismo que nos visita. Todos somos conscientes de que las cosas serias cuestan mucho más. Por eso no hay que descartar, igual que en la época romana, que se trate de 'pan y circo' para desviar la atención de los ciudadanos sobre lo verdaderamente trascendente: el actual declive institucional del alcalde, la atonía comercial y turística de la ciudad, y, lo peor de todo, la falta de ideas e ilusión para alentar un proyecto de futuro, es decir, con oportunidades para prosperar y garantizar el bienestar de los trujillanos.

Si esta 'boutade' de la Maravilla Rural va a ser el proyecto ‘estrella’ de la temporada, no puede ni imaginarse qué puede pasar más aún, antes de las elecciones. Desde hace años, Trujillo se ha presentado en Fitur sin proyectos serios y este año tampoco, pues está a la vuelta de la esquina; las campañas de primavera-verano no existen y lo que se ha hecho ha sido un barullo incalificable. Así las cosas, en la próxima estación, por favor, pare que me bajo, pero en otro sitio que no sea Trujillo. ¡Aquí no hay quien viva!  

En época de dificultades, según los expertos, no se trata de la paranoia del más a más, de anteponer la cantidad a la calidad, de ser esto o aquello, sino de proteger y conservar bien lo que nos identifica, cuidar de lo genuino, potenciar lo nuestro, aquello que nos diferencia y puede reportarnos beneficios y sostenibilidad.

Y las materias primas y recursos están, tanto a nivel de patrimonio artístico como del natural, una magnífica red de autovías, epicentro geográfico y estratégico de la región, importantes dotaciones e infraestructuras hoteleras, explotaciones y  producciones ganaderas, punto de encuentro de empresas e industrias agroalimentarias, espacio para la implantación de energías renovables, para las ayudas europeas y los incentivos nacionales y regionales.

Lo que hace falta, nos tememos, es que el motor que tire del carro sea un grupo de políticos preparados y capaces de enfrentarse a las adversidades del momento con ideas y propuestas innovadoras. Con un liderazgo que deje de mirar a su alrededor en busca de una salida honrosa, sino más bien de cómo afrontar con éxito el futuro y que vuelva ser capaz de impregnar optimismo e ilusión a los suyos, sin nostalgias ni melancolías del pasado.