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22:11h. Miércoles, 16 de Agosto de 2017

¡Salud y buenos alimentos!

Kin y Carlinos Paredes
Kin y Carlinos Paredes

Cuando yo llegué, tú comenzaste a volar. Ese es mi primer recuerdo tuyo. Volaste hacia Alcalá donde empezaste a convertirte en lo que hoy eres, un 'HOMBRE'.

Recuerdo también cuando sólo venías a casa en vacaciones y, sobretodo, cuando cogías el testigo del 'Sheriff' para disfrazarte de Rey Melchor y hacernos las Navidades más especiales.

Si te soy sincero, no tengo capacidad para rememorar muchos otros momentos contigo (en mi infancia) porque nos fuimos a Mérida y tú seguías tu propio camino. Bueno, quizás, esos torneos veraniegos de mus que te marcabas en el bar “La Cocina”, por cierto, alguna copa queda todavía por casa.

¿Qué intención tengo con este artículo? Pues, quizás, hacerte un pequeño homenaje; o decirte todo aquello que quiero; o incluso hacerme portavoz de la familia Paredes Diéguez y agradecerte todo.

Cuando antes escribí hombre en mayúsculas es porque de verdad hay poca gente que para mí signifique eso.

Seguramente eres la referencia más cercana que he tenido en cuanto a padre se refiere porque aunque el 'Sheriff' abarcaba mucho terreno en casa, supo elegir el momento adecuado para delegar responsabilidades.

Fíjate si eso es así, que hasta te llamaba a las 23:00 de la noche para que le frieras patatas y le hicieras un sándwich (bien tostado, por supuesto).

Muchas son las veces que la abuela me regañaba y te nombraba para que yo te tomara como ejemplo, y creo que alguna vez hasta te tuve envidia, perdóname por eso.

Pero, ahora entiendo que esa envidia no era tal sino miedo a no poder estar a tu altura; miedo porque no conozco a nadie al que le hayas puesto una mala cara incluso pudiendo hacerlo; miedo porque no conozco a nadie con el que se pueda hablar de cualquier cosa y no hacer vana la conversación; miedo porque el listón está muy alto y lo pones muy complicado. ¡Y mira que lo intento, eh! Incluso, me decanté por la misma rama de estudios que tú pero nada, igual es porque todavía no sé alemán.

Poco a poco, esa referencia se fue convirtiendo en relación de hermanos y ahí ya me muevo más cómodo, la presión no es la misma. De todas formas, sería una pena que hubiera dos como tú, por eso eres especial.

No das un paso más largo que otro y tu ritmo es constante, eso es verdaderamente difícil y ahora, como en mi infancia, vuelves a volar otra vez.

La recompensa sólo se obtiene si el que la busca la ha trabajado, se ha esforzado y se la ha merecido, y tú lo has hecho, así es que para ti es la vida.

Seguiremos a tu sombra porque, como te dije antes, eres el 'HOMBRE' de esta humilde casa.

En nombre de la familia Paredes Diéguez, queremos desearte, al menos, una cosa: que seas feliz y que podamos seguir disfrutando juntos.

Permíteme una licencia más: “Salud y buenos alimentos”.