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01:47h. Martes, 21 de Mayo de 2019

Ya nada me queda de ti

No tengo nada más que escribir. Es posible que tampoco tenga nada más que decir. Mi aliento vive quebrado,  mis versos enmudecidos  y la luz de antaño se extingue,  entre horizontes y cavilaciones. No tengo nada más que decir: callan los barrios y los...

VUELVE (Villancico a mi manera)

Vuelve el hombre, desde su nacimiento, a ser hombre; toma del rayo su fruto de trueno. De la lluvia que un día albergará diciembre, toma el agua blanca de la escarcha. De la tinta que escribe su poema, toma las verdades perdidas de la tierra. Vuelven...

La Diosa de la lluvia

Ella tenía el corazón de un ángel en la mano y los labios con los que besaba,  la frente del mundo, en la otra. Algunas veces venía desnuda desde la ciudad más antigua de la quimera; cabizbaja, acudía derramando entre sus lágrimas, corazones y...

A mi hermana

Aquí, hermana mía, la vida vino a buscarnos con su eterna vocación de navegante, en este ángulo oscuro donde danza la noche su simetría de tiempo y arco iris. Donde el ojo mira la desnuda altivez del lirio o el hondo ronroneo del agua. En este ángulo de...

El hombre

El hombre es un desierto donde navega herida  la carne y su fusión de agua y materia, la melancolía y la roca con su mineral oculto. Un hombre es una tarde que espera su patria, un patio con un naranjo triste en las sombras. Un hombre es un bolígrafo y todas las...

El viejo maestro

Mi padre me hablaba de su maestro en Ibahernando, aquel que enseñaba Historia y Gramática. Un día desapareció y no volvieron a verle jamás. Pero supo, que en una aciaga noche, le sacaron de su casa y le llevaron fuera, hacia la oscura tempestad de las cosas. Más allá, más aún si cabe…

Sobre el mármol

Ya dije que solo sé escribir sobre el mármol, sobre el frío que en sus paredes ama y sentencia los días ocultos, sobre las lápidas que un día, igual a otros, fueron pisadas por la diosa luna.   Sé que es lento el paso sobre la...

La tinta

La tinta es cofrade de la mano que tiembla, del patíbulo que cuelga, en el madero, la terrible sentencia del mundo.   De los versos que se extinguen entre las manos. La tinta, dice: “ no hay soledad más triste, que la de un papel en blanco ”.   La tinta...

Deseo de paz (poema navideño)

Que la voz de tus entrañas, ese trueno que supura algas y especies, no apague su térreo sentimiento; que la ideología sostenida de tus manos, detenga la voz de las patrias; que la luz nos hable acerca del átomo; que quede expuesta la tumba del guerrillero, sobre una palabra,...

Yo te golpeo

  Yo te golpeo. Tú me golpeas. Nosotros te golpeamos. Vosotros nos golpeáis.   Entonces, alguien dijo tierra y encontró una flor, y la puso en manos del los golpeados. Hasta que esa flor creció y multiplicó su imperio. Hasta...

Cronos

Tú, amigo mío, nunca te detuviste ni, tan siquiera, para gestar tu destino. Nunca deseaste el retorno, ni distes importancia a lo pasado, nunca miraste atrás, caminaste solo, y buscaste, tal vez, un espacio vacío, donde cobijar tu nombre.   Navegaste...

Vivir

Vivir es casi siempre,  ese tiempo que recorremos entre la gramática y la aventura, entre los cuerpos que rotan, entre los relojes que se arquean, entre los que aman viajar a lo prohibido. Son religiones y zapatos rotos y espadas que rinden  sus fracasos a la sangre. Es...

Sobre la idea de España

A principios del siglo pasado, tanto los escritores, como el pueblo y sus políticos, tenían una idea de España, bastante diferente a la actual; decir español era sinónimo de orgullo patrio, daba igual la idea política que se tuviese o el lugar geográfico donde...

Discúlpame

Discúlpame, si entro sin llamar,  si mi bravura no se atreve a mirar la luz,  con los ojos que remontan colinas y océanos. Discúlpame, si me quedo varado ante la espesura,  en esta orilla del mundo que procesas y embistes. Discúlpame, si me acomodo, si...

¿Qué me queda de tí?

Ya no alcanzo a corregir, 
la secreta luz de tus ojos,
la delineación exacta de tu figura 
en esta noche que ocupo.

Ya tu aliento no alerta a mi boca,
y no viene el beso remontándolo todo.

Ya no descorres los visillos 
cuando, el sonido breve de mi voz,
busca, en tu cuerpo, la piel que te habita.

Ya tu tacto, no me anuncia el verbo amar.

¿Qué me queda de ti?
Besos que fueron perdiendo su historia,
alquitrán que sucumbe en calles pasajeras,
o rutas escondidas, donde bailan desnudas,
la tierra y el crepúsculo.

Me queda lo que nunca me diste,
lo que nunca fue mío, ni tuyo, o acaso,
lo que nunca tomé al asalto de un te quiero.

Me queda el cielo encima del barro,
el tiempo que viaja por la memoria,
el tiempo traidor que alerta 
y agita las sábanas.

Me queda tu silencio, 
aquel que en otras horas,
asumía labios y poesía.

Me queda la soledad 
que me circunda y doblega.

Me queda recordar tu lecho vacío.
Y, a pesar de todo, me quedas tú…

Lo que el tiempo nos cuenta

Detrás de las sombras, se asoman, los acantilados de la luna y más allá, como furioso enamorado, el mar que todo lo ocupa, el mar de las sirenas, el de la calma y el verbo, el del acero azul sobre las rocas.   Ese mar que despeina su...

El "no"

El no, es una golondrina con un nido distinto, la pezuña del minotauro que busca su estoque de tierra, la luna ardiente que forja espadas de agua. El no, juega a ser caballo y cabalga,  juega a sembrar multitudes en los desierto del grito, a ser bolígrafo, cuya tinta muerda, los...

Querida casa

Hoy, es el primer día que te escribo; los días se suceden, o no, o se acumulan detrás de otros días, monótonos y distintos; o se pierden o se entienden, según qué fecha o qué sonrisa. Hoy, es el primer día que te escribo; tal vez, este sí...

Vivir es otra cosa

Vivir es otra cosa que no nos cuenta la vida; vivir es juntar el cielo con la tierra; mirarte a los ojos y verte, indivisible, cuerpo a cuerpo. Sentenciar la ausencia con una sonrisa. Vivir es saber de las calles que paren panes. de las rosas que cuelgan del alba. Llamar a la puerta y...

Seña de identidad

Mi nombre es apenas un todavía,

un aún y dos apellidos.

 

Me llamo alquitrán que unge la carretera,

o maleta abierta en algún lugar de ninguna parte,

y gasolina bañándolo todo y más tiempo

que se iguala a su teoría pluscuamperfecta.

 

Me llamo carretera profanada

por la quebrada de la topografía,

nombre abstracto que fijo en mi cuerpo,

nombre obtuso y baldío y más y más…

 

Me llamo palabra que lanzo prendida en tintan

o vocablo que ama la tierra en la que asumo,

lluvia y oxígeno que respiro, a cada rato,

y, como todos, llevo un nombre y dos apellidos.

 

Me llamo tiempo perdido.