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07:49h. Jueves, 27 de Junio de 2019

Elementos anacrónicos en las restauraciones arquitectónicas españolas

Sin ser una práctica habitual, a veces nos encontramos con la presencia de elementos escultóricos en bajo relieve, en algún caso de bulto redondo, que nada tienen que ver con la ornamentación del lugar donde se ubican. 

Por lo general, el recurso se ha utilizado en las restauraciones de monumentos arquitectónicos, empleando siempre el mismo material y estilo, por causas varias que en cada caso iremos indicando.

El “gazapo”, llamado falso histórico, en principio inadmisible por lo que supone de “timo artístico”, con el tiempo es aceptado y han servido para poder diferenciar la datación de la construcción original y la reconstrucción.

Los anacronismos, fruto de un exceso de libertad por parte del cantero que trabajó en la restauración, a nivel popular, son bien acogidos y estimulan la visita del monumento en cuestión.

Exponemos a continuación, por orden cronológico, los anacronismos españoles más significativos  

EL FOTÓGRAFO. Catedral de San Antolín de Palencia.

La catedral de San Antolín de Palencia, es gótica con añadidos posteriores renacentistas, barrocos y platerescos. Popularmente es apodada "la Bella Desconocida" por no tener demasiada fama aún cuando se trata de un templo de un gótico puro en su interior. 

El elemento anacrónico de esta edificación es una gárgola situada en el exterior de una de las siete capillas absidiales de la catedral palentina. Representa la figura de un fotógrafo cubierto por larga bata oscura, sujetando entre sus manos una antigua cámara fotográfica.

A finales de la primera década del siglo XX el arquitecto D. Jerónimo Arroyo, que por lo demás era un experto escultor, se hizo cargo de la restauración de una gárgola que se había desprendido años atrás y tuvo la ocurrencia de saltarse el rigor histórico y en lugar de esculpir una similar, colocó la figura del fotógrafo, célebre en su época, “señor Alonso”, intimo amigo del restaurador, como homenaje a las numerosas instantáneas que efectuó del patrimonio artístico de Palencia. Desde entonces, este personaje comparte su espacio con arpías, leones alados, esqueletos y demás figuras que se utilizan en las gárgolas contiguas.

ESCUDO DEL ATLÉTICO DE BILBAO. Iglesia de Santa Maria. Torre Julia de Trujillo.

La iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo, construida en el siglo XIII, dispone al exterior de dos torres; una junto a la cabecera del templo y otra a los pies. La primera conocida como "Torre Julia", era una de las más hermosas torres románicas españolas. Pero la altura y su propia gallardía debió ser obstáculo para su seguridad sin que a través del tiempo se pusiera remedio a su ruina progresiva que concluyó con el derrumbe a finales del XIX.

Torre Julia fue reconstruida en los años setenta del pasado siglo, alcanzando su estilo de forma cuidada y escrupulosa. El doctor arquitecto y posterior director general de Bellas Artes y primer director general del Instituto de Restauración y Conservación del Patrimonio Cultural, D. Dionisio Hernández Gil, nacido en Cáceres, fue el autor del proyecto de recuperación siguiendo con fidelidad grabados y fotografías de época. Otro cacereño, afincado en Trujillo, el aparejador D. Germán Petisco Claro fue el responsable de la dirección técnica de tan lograda restauración.

En 1972, al cantero trujillano Antonio Muñoz Serván, “El Rana”, se le encomendó esculpir, con motivos heráldicos y florales, los capiteles que coronaban los baquetones redondeados adosados a las esquina de la torre. En uno de ellos, decidió por su cuenta, tallar el escudo del Atlético de Bilbao, su equipo de fútbol favorito, como homenaje a “los leones de San Mamed”. La polémica inicial no se hizo esperar, pero el anacrónico escudo, a día de hoy, permanece en Torre Julia.

EL ASTRONAUTA. Catedral Nueva de Salamanca.

Con motivo de la cuarta edición, en 1993, de "Las Edades del Hombre", se decidió restaurar la puerta de Ramos por el exterior de uno de los tramos de la nave lateral norte de la catedral de Salamanca. En ella destaca el relieve del luneto que representa la entrada de Jesús en Jerusalén y las figuras de los cuatro evangelistas que se hallan en los pilares. Este acceso, construido con anterioridad a la puerta principal, se encontraba muy deteriorado con el paso del tiempo.

Un año antes de la exposición, el equipo designado para la obra, optó por mantener la estética decorativa ya establecida correspondiente al estilo tardogótico flamígero con portada adornada con follaje finamente labrado. Sin embargo, en una de las jambas de la izquierda de la portada, el cantero Miguel Romero incorporó a la decoración, con el objetivo de dejar su firma personal, la figura de un astronauta como símbolo de modernidad. A la derecha y un poco más abajo, se puede observar igualmente, la figura de un diablo riéndose y en su mano un cono de helado con tres bolas.

EL TUNO. Iglesia de San Benito, de Salamanca.

La iglesia de San Benito se encuentra al lado de dos de los monumentos más visitados de la ciudad como son la casa de las Conchas y la Clerecía. Originariamente era de estilo románico, pero en el siglo XVI fue reconstruida. La portada sur, ricamente decorada en estilo gótico tardío, se encuentra protegida por un tejadillo, a modo de pórtico, encajado entre dos contrafuertes y sustentado por una columna con capitel zapata. En dicha portada, y entre columnillas adosada, decoradas de espirales y volutas aparece la figura de un tuno con su jubón y bombacho portando un laúd o bandurria, mirando hacia arriba como si fuera tocar o iniciar una ronda.

El tuno fue labrado por el ya citado cantero salmantino Miguel Romero, y llegó allí tras la restauración efectuada entre 1995 y 1996. En este caso no fue un capricho del tallista, sino que tiene un sentido de homenaje particular a un conocido tuno, al parecer tristemente desaparecido.

TELÉFONO MÓVIL. Catedral de Calahorra. La Rioja

La magnifica portada de San Jerónimo en la catedral de Calahorra, de gran calidad artística, rompe la austeridad decorativa del muro norte y concentra en ella la mayor decoración del edificio, mezclándose los estilos gótico y renacentista. En el cuerpo superior, el más antiguo del año 1520, destaca la escena de la Coronación de la Virgen, entre los Santos Emeterio y Celedonio, patronos de la ciudad.

La parte inferior con organización renacentista, rematada por entablamento, se configura con dos puertas separadas por pilastra central y se concibe como un arco de triunfo con sendos arcos escarzanos y pilastras laterales que soportan el entablamento.

Los sillares labrados de la zona baja de esta portada se encontraban deteriorados por un proceso de arenización debido, entre otras causas, a la erosión. En la restauración de 1996 se decidió reparar los volúmenes empleándose elementos similares a los desaparecidos con rica decoración de grutescos.

Para datar fielmente la reconstrucción, se representó un elemento característico de la época, un teléfono móvil y una cartela debajo significando el año 1996, fecha en la que se efectuaron las reposiciones.

OTROS ANACRONISMOS

Un combate de boxeo, en la superficie cóncava de una ménsula, fue el capricho de los restauradores del Monasterio de Santa María de Sandoval, en Villaverde de Sandoval, (León).

Una esfinge con dos pirámides y dos palmeras corona, sin razón o argumento alguno, una columna renacentista de una de las galerías del claustro del Monasterio de San Andrés del Arroyo, término municipal de Santibáñez de Ecla (Palencia).

Sugiero y recomiendo al lector que, si en alguna ocasión visitan las localidades reseñadas, observen “in situ” los anacronismos citados en su justa medida, sin que sirvan de distracción para admirar la belleza de estos magníficos monumentos arquitectónicos, exponentes del abundante y valioso patrimonio artístico español.