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16:44h. Jueves, 17 de Enero de 2019

En Trujillo, el agua fue siempre objeto de atención e interés. Siempre el agua fue necesaria para beber y vivir, para regar los huertos, para poder encontrar peces que vender en el mercado y abrevaderos para saciar la sed del ganado.

Es Trujillo una ciudad encastillada sobre el berrocal, alejada de cursos intermitentes de agua que la rodean y que en tiempos de verano se muestran escasos o inexistentes.

Pero siempre hubo otras aguas aún más vitales para la ciudad. Las que la abastecieron y procuraron su sustento, las que permitieron sobrevivir a sus habitantes en las cortas primaveras y, sobre todo, en los intensos veranos y tardíos otoños. Han sido las aguas más próximas y necesarias, las que se almacenaban en aljibes, las que brotaban generosas de fuentes o de pozos excavados con maestría y esmero.

Pasarán siglos antes de que las lejanas sierras de las Villuercas tengan que abastecer la ciudad, cuando fueron insuficientes pozos, fuentes y manantíos de los tiempos medievales y modernos, cuyos nombres han llegado hasta nosotros atesorados en el arca.

El ornato y cuidado de aguas tan preciadas no solo fue una cuestión por la que el concejo debió velar, vigilando y limpiando con especial esmero en tiempos de pestilencia, sino una obligación de los vecinos que, sorprendentemente, de tiempo en tiempo parecieran olvidar su valor, razón por la que habrían de ser reconvenidos a través de acuerdos y ordenanzas.
 

1586, junio 30. Trujillo

Ordenança que no laven ni echen ynmundiçias en la fuente de la Encarnaçión.

Este día se acordó y puso por ordenança, que ninguna persona de qualquier calidad y condiçión que sea no sean osados de lavar paños ni tripas ni otra cosa alguna ni echar perro ni gato ni piedras ni palos ni otras ynmundiçias algunas en la fuente y pilar que esta çibdad a fecho en la plaça de la Encarnaçión desta çibdad, so pena de seysçientos mrs. aplicados por terçias partes çibdad, juez y denunçiador y que se proçederá contra ellos conforma a justiçia y que así se apregone públicamente.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 57, fol. 262r.)

1628, agosto 9. Trujillo

Comisión para linpiar las fuentes y poços.

Que el señor Juan Gómez vea el pozo junto a San Miguel y la fuente del Çerro y haga que se linpien y adereçen para que tengan agua y ansí mismo haga que las demás fuentes y poços desta çiudad se linpien y adereçen, de suerte que tengan agua clara y linpia para la provisión y gasto de los veçinos desta çiudad, atento que ay falta della y de no linpiarse y adereçarse podrían las dichas fuentes y poços cubrirse con el çieno dellas los manantiales y resultaría dello mucho daño y perjuiçios. Y para que se remedie y se linpien se dio comisión en forma al dicho señor Juan Gómez y haga en ello todo lo neçesario.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 68, fols 483v-484r.)