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Invierno en el casino

Francisco Javier Fresneda Diadosa | Licenciado en Derecho. Recursos Humanos

La Opinión de Trujillo | 28 de enero de 2016

Ahora, el invierno desperezado agita conciencias y los miedos escapan a bocajarro de las jaulas de lamentos.

Y los pliegues de los cansados son bocados temerosos, la vida fluye en comitiva de entresijos y por ende los hijos de la ira con la poltrona por juramento, son argumentos que agitan invernales gestos consuetudinarios.

Escenas de esperpento y adalid de engaños no furtivos, mientras la gleba, que atónita asiste al encuentro de interesados, espera. El burgués se hace cruces y esconde sus dineros. Por contra, el que tiene es mancillado y aquí todos barren, pero la 'ratita presumida' del cuento ya escapó.

El cómic español se resquebraja y ni Mortadelo y Filemón pueden hacer nada para evitarlo. Más sainetes y menos cavilación es la clave. Roberto Alcázar y Pedrín no reaccionan y el Capitán Trueno emigró a otros lares en busca de su amada. Así pues, Carpanta hace de las viñetas patrias su hogar, ahora más que nunca. Aunque, claro está, el trazo se agita en manchurrones y el potosí es cabal de mente sucia y ansiosa. Agrían los gestos al encuentro de nubarrones y de negros escarabajos peloteros que carguen de mierda los guiones establecidos.

Así, la causa no deja de ser una simple tómbola al encuentro del albur de una suerte con antifaz. Los tiempos se acentúan pero canciones como las del grupo anarquista Ska-p siguen de actualidad, ya sean “El vals del obrero” o “España va bien”. Sin tener que tirar de hemeroteca y de archivo de artículos de costumbres como los de Larra. El consenso es la idea fija y la jefatura enloda la razón del sinsentido.

La idea democrática de la unidad de España y el bien común dirigido al pueblo que gobiernan queda en entredicho, despojándonos las ganas y las esperas. Son minutos abocados al olvido con barbecho sin fruto futuro. Como tal ha sido mi mutismo por este foro articular que, con la venia, me dispongo a asumir nueva ventura. Aunque las ganas como el país, se han visto cercenadas y no por culpa de este periódico digital, por supuesto, sino por la vida y la sociedad que consume las ilusiones muchas veces de los sueños por hacer. Y así, las musas se disipan y los criterios se consumen en la apatía que generan.

Muchas veces lanzo mis lamentos a la clase política como al comienzo de este artículo pero nos quejamos sin arar el terreno baldío que nos consagra.

Son los compartidos y los quebradizos del tiempo, las derrotas, las culpas y traiciones; las vísceras saciadas; los reproches y derroches; el hasta luego y el tenemos que quedar; la duda y la certeza; los cambios de planes y los adiós sin despedida; el sin perdón del camposanto y la vida sin disfrute; el amigo que olvida y el enemigo que repite; las consecuencias de los días de vino y rosas; los sinsabores del destino y los tragos amargos para olvidar; el no saber por qué y la causa de la frialdad; el chisme que se hace verdad y la cobardía del bocazas; la ansiedad no mitigada y la bocanada del aburrimiento; los grafitis del corazón y la cabalgata de impostores; los favores no agradecidos y el silencio por bandera; el mutis por el foro y el agravio no entendido sin compartir.

Invierno sigue en el casino jugando y rindiendo pleitesía a una carambola que no llega, poniendo en peligro el devenir y derrochando los dineros escondidos que florecen para perderse en las deudas contraídas antaño sin pagar.

Mafiosos siguen esperando el parné y la voz de la conciencia anestesiada esperan que despierte en la primavera de un goce existencial. No les atosigo más con consignas de derrota, espero un nuevo poema que de virtud al parte cotidiano.

Disfruten de mi ausencia hasta próxima vez.

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