Buscar
06:34h. Lunes, 19 de agosto de 2019

Continúa el ambiente tenso en el Club de Mayores de Huertas

Ahora el motivo de la discordia es una comida anual que ha organizado el actual presidente a la que se niega el grupo opositor. Por otra parte, será Antonio Suero quien convoque y lleve a cabo las elecciones para nombrar la nueva directiva y la presidencia del club, cargo al que ya ha anunciado que no se presentará.
Antonio Suero, presidente del Club de Mayores de Huertas.
Antonio Suero, presidente del Club de Mayores de Huertas.

El ambiente sigue tenso en el Club de Mayores de Huertas, a pesar de que el Ayuntamiento medió en el asunto y decidió zanjar el conflicto pidiendo a las partes que aceptaran un adelanto de las elecciones y cambiando las cerraduras del centro.

Parecía que había consenso hasta que nuevamente, la celebración de una comida anual ha sembrado la discordia pues mientras unos dicen que es un gasto inútil otros aseguran que es un beneficio del trabajo de los socios que tienen derecho a disfrutar.

El actual presidente, Antonio Suero, asegura que la comida se va a hacer con el dinero procedente de la gestión del bar que ellos mismos asumieron cuando no había adjudicatario del mismo, y que fue aprobada en una reunión de la junta directiva el 16 de enero pasado.

Por su parte, el grupo opositor ha emitido un comunicado en el que afirma que la decisión de celebrar esta comida no está consensuada porque fue adoptada sin la mayoría necesaria de la junta directiva y aunque reconocen que los estatutos otorgan potestad al presidente para organizarla, sin embargo consideran que esos beneficios no deben gastarse en una “comida extra sino en otras necesidades, de las muchas que tiene el centro”.

Contrariamente a lo que publicó este periódico, los adjudicatarios en ningún momento han solicitado más habitaciones para vivir en el centro. Pero sí es cierto, según explicó Suero, que han ocupado tres dependencias más de las que figuran en el contrato, ante lo cual “se les comunicó en varias ocasiones que debían de desalojar dichas habitaciones porque son dependencias municipales y no se les puede ceder el uso de algo que no está estipulado en el contrato”, a lo que los adjudicatarios hicieron caso omiso. También aseguró que el contrato contempla “bien claro” que los adjudicatarios deberán pagar la luz y el agua que consumen y “hasta la fecha no han pagado ningún recibo”, aclaró.

Al parecer, esta fue la chispa que encendió la discordia que alimentan algunas quejas del sector crítico sobre la “actitud déspota” del presidente, a lo que se han sumado carteles anónimos amenazantes como el que aparece en la foto publicada.

De otro lado, Suero insiste en que siempre se ha ceñido a la legalidad “y a lo que estipulan los estatutos” y ha deslegitimado, con la ley en la mano, la asamblea general que convocó el grupo opositor -“vocales de la directiva que habían dimitido”- en la que, al parecer, votaron en contra de su continuidad y presentaron “unas cuentas ficticias”.

Al margen de esto, Suero continúa siendo el presidente del club, a pesar de que el Ayuntamiento le ha desposeído de autoridad y de todas las llaves del centro, y a él le correspondería convocar y desarrollar las elecciones para nombrar la nueva junta directiva. Al parecer, el consistorio ha accedido a que así sea.

Por último, Suero ha afirmado que no se volverá a presentar a la reelección y que se siente humillado por la “actitud salomónica” del Ayuntamiento y porque le ha desautorizado una gestión “limpia y legal”. Asimismo, este periódico ah sabido que ya un candidato que se presentará en las próximas elecciones para ser reelegido. Se trata de Juan Barrado, que ya fuera presidente en la anterior legislatura, predecesor de Suero.