Buscar
08:01h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

Arrecian de nuevo las multas de aparcamiento en la plaza mayor

Esto va por oleadas. Ahora, nuevamente, la consigna es acabar con los abusos de aparcamiento de las personas que llevan los niños al colegio y después se solazan en las terrazas dejando sus coches aparcados donde les place. Mientras tanto, el ayuntamiento sigue sin solucionar los problemas de aparcamiento en la zona.

Aparcar el coche en la plaza mayor se ha convertido en un trampa para los visitantes.
Aparcar el coche en la plaza mayor se ha convertido en un trampa para los visitantes.

A partir de las 10 de la mañana, aparcar en la plaza resultaría la misma odisea que aparcar a otra hora, si no fuera porque a partir de esa hora la policía local multa a todo el que aparque fuera de la zona autorizada para ello.

Cuando no es una huelga de celo de la policía local es una orden directa del alcalde, pero el caso es que en la plaza de Trujillo siempre 'llueven multas' y Consistorio y policía la utilizan como instrumento de presión y opresión.

Y claro está, los que sufren las consecuencias son los empresarios y residentes de la plaza mayor y los ciudadanos y visitantes.

Mientras tanto, el ayuntamiento sigue incapaz de solucionar el aparcamiento en la zona y mantiene, de mala gana, la maltrecha solución actual, que agrada a unos y desagrada a otros, incluido el alcalde, que se siempre se ha declarado contrario a que se pueda aparcar en la plaza mayor.

Lo que no se sabe a ciencia cierta es quién da la consigna: si el alcalde, la concejala de tráfico o el subinspector de la policía municipal. La única certeza es que la medida cuenta con la anuencia del alcalde, como máximo responsable, y el conocimiento de la concejala de Tráfico, quien, probablemente, debe tener muy mermada su relación con la policía local, a la que no atienden sus demandas y reivindicaciones desde hace cinco años.

El sufridor siempre es el ciudadano, que no sabe a qué atenerse en función de si el estado de ánimo del alcalde, la concejala o la propia policía, es complaciente o displicente y su incidencia directa en el acoso policial en la plaza mayor de Trujillo. Desde luego, no podían tolerase los desmanes de las madres que llevan a sus niños al colegio y, al socaire de éstas, otros muchos que ya aprovechaban la coyuntura para aparcar 'sine hora'.

Así las cosas, se prohíbe aparcar más allá de las 10 de la mañana y, a partir de esa hora, comienza la presión policial sancionadora. Y claro está, la orden también incomoda a los propios agentes que no les va la consigna de “ahora relaja” y “ahora caña a la libreta”, especialmente los jueves.

La misma historia se vuelve a repetir a partir de las 13:30, cuando las madres regresan a recoger a sus infantes y la plaza se vuelve a inundar de vehículos. Y con ellos, los de los turistas y visitantes que paran en Trujillo, en la plaza mayor, para almorzar.

Poco después, los coches desaparecen los incautos turistas, dejan allí sus coches, ajenos a todo, y nuestra policía les regala con una multa de 90 euros, como 'souvenir' de la ciudad.