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06:34h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

TRAS UN AÑO DE TRABAJO YA PUEDE VERSE LA IGLESIA LIMPIA

Monaguillos y restauradores

Cuatro jóvenes trujillanos han creado una brigada de limpieza y recuperación de la iglesia de los Hermanos, de la Consolación o antigua iglesia de los Dominicos como también se la conoce en Trujillo. Lo mismo ayudan a misa en las celebraciones solemnes y amenizan plegarias con música de órgano, que se remangan los pantalones y barren, friegan, limpian el polvo, sacan brillo a los tenebrarios y pulen velorios en sus ratos libres.

Jesús Izquierdo, Iván Redondo, Alexander Solís y Luis Maldonado. FOTOS: Helena GONZÁLEZ BARRADO.
Jesús Izquierdo, Iván Redondo, Alexander Solís y Luis Maldonado. FOTOS: Helena GONZÁLEZ BARRADO.

Luis Maldonado, Jesús Izquierdo, Alexander Solís e Iván Redondo, (y la ayuda inestimable de Toñi Fernández), conforman el equipo que se ha propuesto devolver al culto esta iglesia a costa de su esfuerzo y trabajo y cuentan con “la ayuda de los trujillanos a los que les importa esta iglesia”.

Andan “en misa y repicando” -nunca mejor dicho- y son jóvenes todos ellos estudiantes, de entre 18 y 21 años, que se han propuesto recuperar esta emblemática iglesia que tanto significa para varias generaciones de trujillanos y que generosamente restauró la benefactora doña Margarita de Iturralde allá por el año 1921.

El templo lleva 8 años cerrado, desde que hubo unos desprendimientos en una cornisa debido a la falta de mantenimiento y se detectara un grave deterioro en las cubiertas del edificio que amenazaban ruina.

Durante este todo tiempo, se han hecho estudios y valoraciones; han hecho frecuentes visitas los técnicos de Patrimonio y del Obispado, que es quien preside el patronato del que depende. Ha habido reuniones de una y otra parte, pero nadie ha movido un sólo dedo para evitar la ruina del templo.

En 2013, el Obispado otorgó al Ayuntamiento de Trujillo el derecho a liderar la búsqueda de financiación para el arreglo de la iglesia, valorada en unos 300.000 euros, y hasta la fecha.

Colectivos sociales y políticos han pedido por activa y por pasiva la inmediata recuperación sin éxito de la iglesia e, incluso, la cesión del edificio a la Administración local para usos culturales reconvirtiéndola en auditorio. Y nunca más se supo del asunto.

Hace unos años que el Obispado nombró rector de la misma al sacerdote Vladimir Sánchez Puerta que, a su vez, ha sido capaz de ilusionar a estos 4 jóvenes para que, de forma altruista, empezaran a limpiar la iglesia.

Con dinero de su propio bolsillo y con unos 300 euros recaudados en limosnas, han comprado utensilios y productos de limpieza y alquilado, de vez en cuando, un grupo electrógeno para tener algo de luz y poder trabajar dentro de la iglesia.

“Hemos soportado a mucha gente que ha venido a desanimarnos”.

Hemos dedicado muchas hora de 'brocha y bisturí' y hemos soportado a mucha gente que ha venido a desanimarnos y a decirnos que era una misión imposible y que lo dejáramos”, explica Luis. Y es que, desde hace más de un año, todos los sábados a las 9 de la mañana se juntan en la iglesia, se remangan la camisa y dedican la mañana a limpiar el guano de miles de palomas que han anidado en la iglesia durante casi una década y despues, fregar, pulir y bruñir.

Ya han hecho esto, ahora hace falta cambiar la puerta principal ”que se cae a pedazos por la carcoma”, picar, lucir y restaurar los bajos que, literalmente, se han ido deshaciendo a causa de la humedad, pues durante estos años sus muros han filtrado miles de litros de lluvia procedente de unos tejados abiertos.

Y aunque la instalación eléctrica está en buenas condiciones, sin embargo, no tienen luz. Quieren que “el ayuntamiento, o quien sea, nos proporcione luz de obra para que podamos seguir trabajando y se le pueda dar un uso”, explican estos jóvenes. Al tiempo, reconocen que los trámites para su apertura son lentos y difíciles en la Vicaria de Patrimonio, pero tienen a su favor el hecho de que la iglesia no fue desacralizada.

ILUSIÓN Y TRABAJO

Al suelo han tenido que echarle cientos de cubos de agua y restregar con cepillos hasta la extenuación para que “diera la cara”. También han limpiado bancos, capillas, imágenes, púlpito, lucernarios, altares, barandas, puertas y ventanas de toda la iglesia, de arriba y de abajo. Y han mandado a lavar la poca indumentaria y vestiduras que quedaban en la sacristía.

Han hecho limpieza de maderas, cortinas y algunas ropas que estaban muy deterioradas y podridas por la carcoma, aunque de esto había poco, pues el ajuar sacro se trasladó a san Francisco y la herencia de doña Margarita se lo llevó el Obispado, salvo un piano de cola que dejaron en la iglesia y que también está  ya limpio pero que no se puede reparar porque sería muy costoso.

Estamos muy ilusionados y dispuestos a ir arreglando la iglesia poco a poco, por tramos. Ahora vamos a  empezar con las capillas del lado del Evangelio y el Presbiterio, pero lo que más urge es reparar y restaurar el crucero lo primero. Después, hay que hacer pequeñas reparaciones en el interior y acabar dando una buena mano de pintura”, cuentan estos jóvenes valientes.

“Una buena idea sería que se comprometieran a ayudar las Cofradías y Hermandades y que cada una acometiera una tarea o reparación”.

Dicen que sería una buena idea que se comprometieran a ayudar las Cofradías y Hermandades de Trujillo y que cada una acometiera una de las reparaciones pendientes: pulir suelos, reparar la puerta principal, sanear los bajos, poner la luz de obra, pintar un tramo... etcétera, “Así sería menos gravoso y cada una aportaría su granito de arena. Al fin y al cabo, ellos también son Iglesia y deberían comprometerse con esta obra social que anhela toda la ciudad”, comentan ilusionados.

Curiosamente, el órgano del coro (un modelo romántico del siglo XIX) se encuentra en un buen estado de conservación, pero no puede utilizarse porque no hay luz.

BIENVENIDA SEA LA AYUDA

Aunque el Obispado y la Junta intentan negociar los 300.000 euros que cuesta reparar las cubiertas, estos jóvenes no desfallecen y ya andan pensando iniciativas y acciones para conseguir dinero.

Queremos que el obispado nos autorice a abrir una cuenta para que se puedan hacer donaciones y organizar actividades que nos puedan aportar el dinero necesario para seguir trabajando. Si es una cosa de Trujillo, deberían ser los trujillanos los que pongan el dinero, cada uno lo que pueda. Sabemos que hay mucha gente ilusionada y comprobamos la cara de alegría de muchos trujillanos cuando entran en la iglesia y ven que es posible y pronto podría abrir sus puertas”, apunta Luis Maldonado.

De momento, para el mes de septiembre esperan empezar con actividades para recaudar dinero, entre las que ya figura un concierto de las corales trujillanas, y están abiertos a cuantas propuestas se hagan en este sentido. “Claro está, antes hay que pedir permiso para todo”, matiza Maldonado.

Pero no sólo eso, aclaran que cualquier persona que quiera ayudar de la forma que quiera: donando dinero, aportando su trabajo o su conocimiento profesional, puede hacerlo y su ayuda será bienvenida.

Ya saben que estos jóvenes entusiastas están allí, en la iglesia, cada sábado, a las 9 en punto de la mañana para empezar a trabajar.