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11:59h. Martes, 19 de Junio de 2018

Javier Iñigo: “Hay que promover la cesión pública de iglesia de los Hermanos”

La propiedad de la iglesia de la Consolación, también lamada de la Encarnación y más conocida como de 'los Hermanos', está en el punto de mira de los trujillanos, que urgen una solución urgente para este templo que sigue deteriorándose a gran velocidad debido al estado ruinoso de sus cubiertas. Antiguos alumnos piden al obispado que ceda este edificio a las instituciones públicas con el fin de salvarlo de la ruina.
Javier Iñigo, promotor de las reuniones de Antiguos Alumnos del Colegio.
Javier Iñigo, promotor de las reuniones de Antiguos Alumnos del Colegio.

Hace años que un grupo de “Antiguos Alumnos” intentaron impedir el cierre al culto pero desistieron por los problemas derivados de la complejidad de su propiedad. Es privada y está gestionada por un Patronato que ni funciona ni tiene dinero para acometer su rehabilitación y el máximo responsable del mismo es el Obispado de Plasencia. Fuentes conocedoras del asunto aseguran que, actualmente, son los únicos que pueden propiciar la cesión pública del edificio, pero al parecer, la prelatura no está dispuesta a que se pierda el culto en esta iglesia.

Todo son “dimes y diretes” porque ninguna de las partes ha hecho declaraciones oficiales al respecto. Lo único cierto es que el asunto está en un túnel sin salida y parece seguro que la solución pasa porque o bien el Obispado ceda el uso a la Administración o bien que acometa con sus propios fondos la reparación del mismo. Al parecer, no hay predisposición por ninguna de las dos opciones y mientras tanto, el edificio se cae a pedazos.

Javier Iñigo es un miembro activo de estos “Antiguos Alumnos” que llevan años movilizados para buscar una solución a este asunto y está convencido de que la “única manera de salvar el inmueble es cederlo para algo que Trujillo necesita con urgencia y eso tiene que entenderlo el obispado y sería una gran colaboración por su parte si así lo hiciera”.

Al respecto del retorno al culto, asegura que “aunque me gustaría por nostalgia, pero hay que reconocer que la oferta de misas en Trujillo está más que cubierta con las dos parroquias”, al tiempo que ha criticado la opción de la Junta de Cofradías y Hermandades de hacer para su sede un edificio nuevo y” ha desaprovechado la oportunidad de arreglar la iglesia de la Encarnación con el dinero que tenían y haberla convertido en su sede”. A su juicio, no vale decir que no pueden gastar el dinero de todos los trujillanos en una 'propiedad privada' como es esta iglesia, cuando ellos mismos ingresaron ese dinero en una cuenta de la iglesia y es la propietaria del dinero y del terreno que el ayuntamiento ha cedido a su nombre.

Para este “antiguo alumno” en Trujillo “hay que pensar a lo grande” y el proyecto de auditorio es un proyecto grande, “Hay que conseguir que prospere este proyecto porque Trujillo lo necesita y porque está pensado a lo grande y si hay que hacerlo, quien sea, pues habrá que hacerlo y hay que promover la donación pública de este edificio”, asevera Iñigo. “Seguramente si queda algún heredero vivo de la familia, ni siquiera sepa que aun tienen potestad sobre el edificio y es posible que no quieran líos ni responsabilidades”, comentó.

“Doña Margarita amaba Trujillo cedió todas sus posesiones a los trujillanos. Ahora son los trujillanos los que reclaman su legado porque es necesario para la ciudad y porque se una ruina y se está cayendo y es urgente hacer algo ya”, sentenció.

Iñigo insiste en que es urgente buscar las fórmulas legales para la cesión del edificio, poque es “ideal para su uso como auditorio y es urgente y necesario para Trujillo; y porque sus dimensiones y su ubicación son perfectas para este uso”, concluyó.

PROYECTO

Con respecto al proyecto, cabe destacar que la Junta de Extremadura se mostró receptiva cuando en abril de 2012 la consejera de Educación y Cultura recibió de manos del alcalde trujillano el proyecto de conversión del iglesia de la Encarnación, en un gran auditorio y “ser el centro de referencia cultural de Trujillo”.

Nogales anunció entonces que el proyecto sería estudiado con detenimiento por los técnicos de la consejería y que, en el caso de ser viable, se emprendería una inversión plurianual para acometer las obras, en las que habrá que contar, además, con la intervención de otras instituciones dado el elevado coste final del proyecto, cercano a dos millones de euros.

En su opinión, la política de su departamento consiste en escuchar las propuestas de los alcaldes “porque son los que conocen mejor las necesidades de sus ciudadanos y dotar de infraestructuras culturales conforme a la demanda de los ayuntamientos”, indicó Nogales.